ANGUSTIA DEL SILENCIO
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ANGUSTIA DEL SILENCIO Era una calle desierta en noche de mucho frío, una voz de un ser añoso me sacó de mi albedrío. ¿ Perdone usted caballero ? Echemos un cigarrillo, hablemos de lo que quiera, dialoguemos un poquito, paso las horas calladas y hasta la voz he perdido. De pronto me sorprendí por aquel hombre marchito : cabellos color de nieve, sin esplendor, consumido, tradicional del pasado y por el silencio herido, hastiado de soledad y del mundo demolido. ¿ Necesita usted mi ayuda ? Hablar lo que necesito, y suavizar mi garganta seca ya de su sonido. Llenar de metal mi voz cansada ya de suspiros : hablar, decir, pronunciar, movilizar mis oídos, apagados de sosiego y de reposo dormidos. ¡ Hablar, hablar me pedía, decir hasta el infinito ! Su mente estaba cansada por la mudez y el hastío : yo atendí aquel anciano tembloroso y ya marchito : una llama sin calor y del pasado testigo. ¡ Ay ! vida de los humanos, que por los años curtidos, son tizones apagados, después de tanto sufrido y en el hoyo de las penas tirados quedan rendidos. Sumisos, sordos, callados, pasan desapercibidos, protagonistas de nada vasallos entristecidos ; nada son de lo que fueron por terremotos vencidos. En una calle cualquiera, en un lugar, cualquier sitio, verás cruzar el pasado ya por los años cautivos. Párate : habla con él como si fuera un amigo, sólo querrá dialogar de todo lo que se ha ido : no defraudes a ese viejo aunque no tengas sentido. Es tu espejo en tu futuro, puedes ser el elegido y hablar sólo pedirás cuando te llegue el olvido. .oOo. -Manuel Cornejo González- |
